El elemento definitorio de Los Monegros es sin duda su medio ambiente. La combinación de tres factores clave, a saber, su clima difícil (escasez de precipitaciones, elevada evaporación), los tipos de suelo, y la secular actividad humana han configurado un entorno peculiar, único en Europa, aunque despreciado hasta hace bien poco tiempo.
Actualmente es objeto de estudio científico presentando decenas de endemismos y especies raras, paisajes sorprendentes, eclaves escondidos y frágiles. Estepa, cultivos, bosques generan un mosaico singular en ambas vertientes de la Sierra de Alcubierre, espina dorsal de la Comarca.
Al norte los regadios han transformado intensamente el territorio, eliminando enclaves atractivos y especímenes irrepetibles, pero dando posibilidad de desarrollo a nuevas especies animales y vegetales y no lo olvidemos, también al ser humano. En esta zona el elemento más importante es sin duda la laguna de Sariñena. En origen una salada, las escorrentías del regadio hicieron que se transformara en una laguna de nivel constante de una enorme riqueza biológica.
Más el sur, la ganadería extensiva, la agricultura cerealista de año y vez, configuran un paisaje asismismo antrópico, pero más proclive a conservar las especies que se aclimataron hace milenios a las duras condiciones de la Comarca.
El bosque, que combina según orientación, altura, tipo suelo y presión humana, el pino carrasco, las sabinas, la encina o carrasca, y en ciertos lugares el roble quejigo o cajico, y otras especies de arbolado más propias de terrenos un poco más húmedos, se extiende en las cumbres y las faldas de la Sierra.
Finalmente, los sorprendentes torrollones, saladas y barrancos proporcionan una visión especial de Los Monegros, no nos importa repetirlo, única en Europa.